Las empresas digitales ofrecen soluciones para resolver la crisis del COVID-19

A lo largo de la historia, las trasformaciones sociales más importantes se han realizado a lo a través de circunstancias excepcionales.

La revolución industrial, la globalización, el mercado libre o la revolución de las comunicaciones no se entenderían sin aparatosos cambios de mentalidad provocados por la de necesidad de adaptación a situaciones perentorias e imperativas.

Las grandes guerras, los éxodos migratorios o, como el caso que nos ocupa, las pandemias, han originado cambios drásticos en las economías y, por ende, en las relaciones sociales globales que han requerido de un esfuerzo adicional por enfocar nuevas realidades.

La reciente amenaza del COVID-19 (Coronavirus) ha provocado una situación excepcional a nivel mundial que está exigiendo medidas tan drásticas como el confinamiento de la población en sus casas, el cierre de fronteras o el obligado paréntesis en la prestación de servicios por parte de todos usuarios que configuran una sociedad moderna.

La diferencia entre las reestructuraciones del pasado y la que está suponiendo la pandemia del Coronavirus es que las herramientas para la adaptación ya existen y solo necesitan de un impulso que las arraigue, o bien de forma temporal para hacer frente a la crisis, o bien de forma definitiva como elemento indispensable para el futuro.

Este nuevo fenómeno, el del estado de alarma, supone un desafío notable dado el altísimo grado de compromiso, empatía y responsabilidad que nos exige a todos. No obstante, las herramientas para hacer frente a la crisis existen y su efectividad ya ha sido testada.

En este sentido, el COVID-19 será un punto de inflexión para el desarrollo de nuestras actividades profesionales, recreativas y relacionales en los siguientes años. Su repercusión en la economía podría ser devastadora de no ser porque el desarrollo tecnológico permite dar la oportunidad definitiva al mundo online.

Es evidente que el sistema productivo actual, muy dependiente aún de modelos más propios del siglo pasado, necesita adaptarse rápidamente al desafío inédito que está suponiendo la pandemia. Y que muchos servicios, dadas sus características, requieren de presencia física para su desarrollo natural: construcción, manufactura, bares, discotecas, etc… Sectores a los que, naturalmente, se les deberá garantizar apoyo económico e institucional.

Es por esto que, tanto la economía tradicional como la mayoría de los sectores empresariales, industriales e institucionales del país, deben dar el paso a un desarrollo digital que los prepare para ofrecer soluciones necesarias y urgentes que garanticen la continuidad de sus servicios y mantengan sus actividades en tiempos de crisis.

De este modo, una vez pasada la crisis, será más fácil poder recuperar la normalidad y el desarrollo de los sectores que, por su especial configuración, no hayan tenido la oportunidad de mantenerse a flote durante la excepcional situación que está suponiendo un estado de alarma tan drástico.

Es evidente que algunas empresas o sectores estarán más preparados que otros para afrontar este reto, pero, por lo general, las opciones para el teletrabajo, el Ecommerce, la comunicación online, la videoconferencia o los webinars son ya accesible a todos, gratis en la mayoría de casos (como es el caso de Microsoft Teams), y sin necesidad de equipos formidables ni desarrollos avanzados; solo hay que dar el paso o buscar el asesoramiento de agencias digitales especializadas.

En conclusión, la tecnología y la innovación son actualmente nuestros mejores aliados. Un desarrollo tecnológico, que ya estaba presente en nuestras vidas antes de la irrupción del Coronavirus, y que ahora supone una balsa donde poder seguir el trayecto.

Es posible que a muchas personas conceptos como teletrabajo, videoconferencia, webinar o compra online les sonaran aún ajenos, pero lo cierto es que, como ya pasara con otros sistemas completamente asumidos a día de hoy, hace falta que haya una crisis para que se dé una oportunidad.