Samsung empieza a producir chips con Tecnología Ultravioleta Extrema: un 50% menos de gasto energético y un 20% más de potencia.

La Tecnología Ultravioleta Extrema, también conocida como EUV (Extreme Ultraviolet Lithography), se está desarrollando en una gran cantidad de ámbitos desde hace dos décadas. Sin embargo, esta tecnología lumínica alcanzará un uso generalizado para el año 2020, siendo el campo de los teléfonos móviles uno de los más beneficiados.

Samsung ya utiliza la técnica de luz ultravioleta extrema para la creación de chips para sus smartphones, consiguiendo que sean más potentes, eficientes y rápidos. La compañía, líder mundial en la venta de teléfonos inteligentes, ya está empleando la litografía extrema ultravioleta para producir chips de 7 nanómetros.

Esta técnica de producción permite, de un lado, que los teléfonos sean hasta un 50% más eficientes energéticamente. Además, alcanzan una potencia un 20% mayor en un espacio un 40% más pequeño. Tecnologías como el 5G, el Internet de las Cosas o la Inteligencia Artificial pueden desarrollarse más cómodamente con este tipo de chips.

¿Cómo funciona la Tecnología Ultravioleta Extrema?

La Tecnología Ultravioleta Extrema es una técnica de litografía, porque se utiliza para imprimir chips. Los chips de 7 nanómetros de Samsung no son los únicos del mercado de la telefonía, pero sí que son los primeros que utilizan la EUV para su impresión. Por ello, los expertos aseguran que Samsung ha dado un salto cualitativo.

La técnica es costosa y complicada, y es por ello por lo que su implementación se está retrasando tanto en el tiempo. Se necesita una máquina específica de litografía extrema, que puede costar hasta 120 millones de dólares y tener el tamaño de un autobús, así como numerosas lentes y fuentes de luz, máscaras y otras herramientas litográficas.

Con toda esta infraestructura, la luz se proyecta en el silicio, empleando diversos espejos y controlando al milímetro la longitud de onda. Los chips que se fabrican con la Tecnología Ultravioleta Extrema requieren tan sólo de una capa, al contrario que los que se producen con técnicas convencionales, que necesitan cuatro. De este modo, Samsung ha iniciado una nueva revolución en los microprocesadores: más eficientes, y con una producción más rápida.